En 1539 empezó a funcionar en la Ciudad de México la primera imprenta de América. La trajo desde Sevilla el impresor Juan Pablos, que trabajaba para el taller de Juan Cromberger, y ese mismo año salió de ella un pequeño libro escrito en náhuatl y en castellano. Hasta entonces, cada texto del continente se copiaba a mano o llegaba en barco desde Europa.⏎
En pocas décadas se imprimieron allí gramáticas, vocabularios y libros de música, muchos en lenguas indígenas. Más tarde llegaron imprentas a Lima, a Puebla y a otras ciudades. Un solo taller cambió quién podía leer, qué se leía y con qué rapidez se compartían las ideas nuevas.