Aprender una habilidad rara vez es un camino recto. Durante un tiempo parece que nada cambia. Practicas, cometes los mismos errores y los números apenas se mueven. Hasta que un día algo encaja y una tarea que antes te pedía toda la atención sale casi sola.⏎
Quienes estudian cómo funciona la práctica suelen describirlo como un paso de pensar a hacer. Al principio cada paso exige una decisión. Más adelante los pasos se unen en movimientos más grandes y tu atención queda libre para ver el conjunto.⏎
Con la mecanografía pasa lo mismo. Al principio buscas cada tecla. Luego encuentras las letras sin mirar, después palabras enteras y por último expresiones que se escriben solas. Las mesetas del camino no son derrotas. Es ahí donde se prepara el siguiente paso.⏎
Así que sigue adelante, aunque el progreso parezca lento. Unos pocos minutos de concentración casi todos los días te llevan más lejos que una sesión larga de vez en cuando. Y la próxima vez que algo encaje, sabrás exactamente de dónde viene.